En esta entrada del blog, conoceremos a Valentina, profesora de Ashtanga Yoga en el centro OMY. A través de una entrevista, descubriremos su visión del yoga, su experiencia practicando con Sharmila Desai en la India y cómo estas experiencias la han transformado a nivel personal y profesional.

Los inicios de Valentina en el yoga

¿Qué te llevo a practicar Ashtanga Yoga?

Conociendo a Valentina

La vida es muy curiosa. La vida de cada persona a veces se me hace parecido a un hilio, nos hace conocer a personas con las que formamos lazos, estos se sueltan o cortan y así un largo etc. de experiencias en forma de esos lazos o nudos que nos traen y llevan personas y que forman parte de nuestra vida. 

Y en ese vaivén de la vida de nuestra escuela OMY llegó Valentina, creando un nuevo lazo. Actualmente es nuestra profesora de Ashtanga Yoga, (práctica Mysore y en las clases de Ashtanga yoga fundamentales).

Curiosamente, los comienzos de Valentina en el yoga fueron de la mano Itziar Almandoz, persona a la que tengo especial cariño, pues compartimos muchos ratos de práctica y conversaciones tanto de yoga como de la vida. Tanto es así que mis primeras clases “profesionales” las di en su escuela cuando la inauguró ya hace unos cuantos años. Pero esto es otra historia. 

En este post queremos que conozcáis más Valentina, su visión del yoga, y sus viajes a la India para visitar y practicar junto a su maestra Sharmila Desai. 

Sobre sus inicios, nos cuenta que: “eran finales del año 2016. Había sido un año bastante revelador a nivel personal, me sentía inmersa en un vacío al que no le encontraba sentido. Tenía una ligera intuición de que estaba en mi mano darle una vuelta a mi vida y vivir desde otra perspectiva, pero no sabía cómo. Me sentía agotada, física y mentalmente… Un día leyendo una revista me topé con un titular que decía algo así como “el yoga incrementa los niveles de energía”.

Me cuenta Valentina que comenzó practicando dos veces por semana, y después de practicar con varias personas, entre ellas Itziar, a quien tenemos las dos un gran aprecio y admiración, empezó a sentir la necesidad de practicar en casa repitiendo lo que habíamos hecho en clase y, poco a poco y de forma intuitiva, se vio creando mis propias secuencias y conectando de una forma diferente; “me sentía en pleno encuentro conmigo misma, moviéndome a la par de mi respiración. Sentía que la magia estaba empezando a suceder”.

De esta manera, encontró una gran diferencia en practicar sola sin la guía, diciéndote momento a momento lo que había que hacer. “En el silencio la mirada hacia dentro era más nítida”.

Quizás, ¿eso es lo que te llevó a “enamorarte” de la práctica Mysore?

Sí, me enamoré profundamente del respeto hacia la individualidad de cada practicante en el estilo Mysore. Cada practicante es único atendiendo a sus limitaciones físicas y emocionales y así también lo es su ritmo. 

Solamente estás tú, tu respiración y el movimiento que acompaña. En este silencio y con las indicaciones en susurro de quien te acompañe, es cuando puedes ir de forma más orgánica hacia dentro, ir deshaciendo capas, ir a tu encuentro… como me gusta decirlo y decía Ram Dass: “el camino de vuelta a casa”.

Su experiencia practicando Ashtanga yoga Mysore con Sharmila Desai

¿Cómo definirías el estilo Mysore?

Un estilo en el que se respeta la individualidad física y mental de cada practicante. Una herramienta mágica y muy poderosa siempre que haya compromiso y constancia. 

Tal y como dice Pantjali en el sutra 1.14: La práctica se hace firme en su fundamento cuando es bien atendida por largo tiempo, sin interrupciones y con dedicación.

Llevas años viajando a la India para practicar con Sharmila, ¿cómo llegaste a practicar con Sharmila?

Un amigo me habló de Sharmila y el espacio que ella había creado en el norte de Goa. Empecé a investigar y me cautivó la paz que transmitía… Decidimos juntos enviar solicitud para practicar bajo su guía. No es fácil que Sharmila te acepte. Afortunadamente, tras un mes de haberle escrito, recibí la confirmación de mi plaza. Mi amigo nunca recibió contestación. No lo dude y me embarque en mi primer viaje a India. 

¿Cuándo fue la primera vez que fuiste a su shala? ¿Cuántas veces has ido?

En total estuve 3 veces practicando bajo la guía de Sharmila Desai. 

Mi primer viaje fue en enero del 2020. Estuve 5 semanas practicando en su mágico espacio. Recuerdo la última semana con mucha resistencia a irme, me sentía completamente adaptada al entorno y tocaba marcharme. En estos últimos días recibimos un email en el que, al ya ser alumnos, podíamos solicitar el periodo para la próxima temporada. No sabía muy bien cómo me las iba a ingeniar, pero surgió en mí un deseo muy profundo de pasar una larga temporada bajo su guía. Así fue como solicité 4 meses. Ella dijo si y mi corazón no podía vibrar más en sintonía.

Al volver de este primer viaje, se desató la pandemia. Mi solicitud de 4 meses tuvo que esperar hasta que la nueva normalidad llegó y a mediados de noviembre del 2022 hice mi segundo viaje para esta vez practicar durante 4 meses y medio. Recuerdo estos meses como unos de los más reveladores a nivel personal, una conexión profunda y natural con todo lo que me rodeaba. 

El tercer viaje fue este último a principios de 2024 para 5 semanas. 

¿Qué diferencias has notado en la shala de Sharmila a lo largo de tus viajes?

Veo muchas diferencias en lo que respecta al espacio creado por Sharmila. Recuerdo la primera temporada el jardín virgen. Esta temporada estaba lleno de vida, dedicación y delicadeza. 

Ella siempre nos repite: “it takes time” 

Y así es, todo en la vida lleva tiempo. 

Su jardín es un gran ejemplo de que con constancia y compromiso podemos ver grandes cambios y cambios muy significativos en nuestras vidas.

La vida diaria en la shala de Sharmila

¿Cómo es tu día a día allí?

Mi día a día siempre es muy tranquilo y dedicado absolutamente a la práctica.

Mi hora de práctica acostumbra a ser a las 5 de la mañana. Me gusta levantarme con tiempo y que mis mañanas sean más conscientes. Mis días empiezan a las 3.30 am. A las 4.45 estoy en la shala y todos esperamos al mantra para comenzar. 

Al acabar hay días que paso un rato en el jardín, observando a las vacas y junto a los perros de la shala. 

Vuelvo a casa, descanso, desayuno y voy a la playa. Amo dar largos paseos por las kilométricas playas del norte de Goa. Observar a las personas, animales y el paisaje. A veces me llevo un libro y elijo un lugar en el que sentirme inmersa en él. Otras veces me encuentro con algunos compañeros y hacemos algún plan tranquilo, lleno de conversaciones profundas e inspiradoras.

Acostumbro a hacer una merienda-cena temprana debido a que me levanto muy pronto. Y para acabar el día me encanta ver el atardecer. Intento estar en la cama 20.30 hs.

¿Qué transmite el lugar? En sentido amplio, el pueblo, la zona y la shala…

El lugar me transmite tranquilidad dentro del caos. Morjim puede llegar a ser un pueblo bastante ruidoso y lleno de tráfico, pero dentro de todo esto existe una armonía difícil de explicar. 

Los turistas son superbienvenidos. Las personas autóctonas de Morjim te miran con dulzura y agradecimiento por elegir su tierra.

La shala es un rincón de paz. Un sitio en el que todo está bien, donde ir hacia dentro de a poco y sin prisa, un espacio en donde la inspiración surge por sí sola y donde, gracias a este silencio y la ausencia de tanto estímulo, pueden surgir revelaciones muy potentes.

Mysore Yoga con Sharmila Desai

 

Y, ¿ella?

Es difícil explicar con palabras lo que se siente al tener una maestra. Alguien que te acompaña, te guía y te sostiene de una forma amorosa y altruista. Es un privilegio que quien te transmita el método sea alguien comprometida con la práctica, una devoción pura y sincera, porque es solo desde aquí que tú también lo podrás transmitir con el mismo amor y transparencia.

El impacto del yoga en la vida de Valentina

Por sobre todo me aporta simplicidad.

Resulta sencillo perdernos en occidente ante tanto estímulo y quehacer. 

Como comenté antes, practicar en su espacio y bajo su guía es dejar a un lado todo lo que puede alejarte de tu camino espiritual. Sharmila ha creado un lugar en el que practicamos antes del amanecer, a la luz de las velas, un lugar en el que solo se escuchan las respiraciones y sus indicaciones en susurro… un lugar en el que al acabar la práctica solo ves vegetación viva y animales rescatados y cuidados. Un lugar en el que sientes que tu presencia en este mundo tiene un propósito.

¿Qué te aporta a tu vida/ experiencia?

A mi vida sin lugar a duda le aporta coherencia y humildad. Siento que todo cobra sentido después de haber estado allí. Sharmila nos transmite enseñanzas que son nuestros cables a tierra en momentos en los que nos sentimos “perdidos”. 

Desde tu punto de vista, ¿es diferente la vida al yoga o el yoga a la vida?

Los veo ambos en sinergia. Veo el yoga como una herramienta muy poderosa para que puedas vivir tu vida de una forma más alineada con lo que hayas venido a hacer a este plano. 

La práctica constante e ininterrumpida me dio una claridad que nunca había experimentado. Obviamente, el proceso no es lineal ni sencillo, muchas veces resulta complejo aplicar lo que se nos revela en la esterilla a nuestra propia vida y aquí es donde realmente empieza el trabajo… cuando las corazas se empiezan a caer, cuando vamos sintiendo el vacío… llenar ese vacío puede resultar retador. Es aquí cuando más tenemos que permanecer en nuestro compromiso.

Contar con espacios que te permitan ir hacia dentro y te guíen en el proceso es un auténtico privilegio.

El yoga como herramienta para vivir una vida más plena 

Sí, estoy totalmente de acuerdo y espero que podamos conseguir que OMY sea también ese espacio en el que podamos ir hacia dentro y añado, crear espacios de pausa, tan necesitados e importantes en los tiempos que corren.

Om Shanti Valentina 

Viaje a la India Yoga